El Diablo Bailarín[1]
Mira, que hoy es pecado! ¡Aparece el diablo! ¡Es una cosa exagerada!
Leyenda abrucesa
Una de las leyendas más antiguas que tiene la ciudad
de Ibagué sobre el “Diablo” lo podemos encontrar en los años cuarenta en el
bailadero de Miramar; pues fue el escenario de un rumor que haría que cualquier
persona lo pensara dos veces antes de volver al lugar.
A las afueras de la ciudad -en la entonces llamada
Villa de San Bonifacio del valle de la Lanzas[2]-
más allá del llano de los Álvarez por la carretera central que conecta con
Boquerón, existió un bailadero donde las personas solían reunirse a disfrutar
de la vida nocturna, pues era el lugar favorito para la diversión que se
prolongaba hasta alta horas de la noche.
Se trataba de un sitio de lo más pintoresco que no
solo reunía la discoteca, sino además, una piscina natural donde las personas solían
bañarse hasta la madrugada. El lugar era un centro turístico muy popular, hasta
que surgió un rumor sobre la aparición de Satanás, un chisme que se cree que
fue difundido de boca en boca por un ama de casa cansada de las travesuras e
infidelidades de su marido, y que provoco el cierre temporal del bailadero
Con los años el bailadero cerro definitivamente, dando
paso al restaurante don Alfonso y el nombre de “Miramar” se perdió en los
anales de la historia, debido a la renovación que sufrió la ciudad y
el paso del progreso, sin embargo, este hecho se convirtió en una de las
leyendas urbanas más populares de la oralidad Ibaguereña.
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